Físico matemático holandés, y último gran representante de la física clásica y precursor de la nueva. Reunía a la lúcida lógica del matemático virtuoso y la aguda intuición que le permitía ver escondidas realidades en los símbolos de las teorías. Profundidad y claridad a la vez distinguen las ideas de este eminente innovador. Fue profesor a los veinticinco años de la Universidad de Leyden, en Holanda, se convirtió, durante los dos primeros decenios del siglo, en inspirador-guía de toda una generación de investigadores.
Al finalizar su quinto año de estudios medios y de haber recibido durante un año formación sobre los clásicos, se incorporó a la Universidad de Leyden en 1870, donde obtuvo su licenciatura en matemáticas y física, recibiendo el correspondiente título en el año 1871.
En 1872, Lorentz vuelve a Arnhem donde ocupa un cargo de profesor de enseñanza media y, a la vez, trabaja en la preparación de su tesis de doctorado que se basa sobre el reflejo y refracción de luz.
En 1875, a la temprana edad de 22 años, obtiene su grado de doctor, y tres años más tarde es nombrado profesor titular de la cátedra de física teórica de la Universidad de Leyden, donde, a pesar de recibir muchas invitaciones de universidades extranjeras para impartir clases, él siempre permaneció fiel a su Alma Mater, pese a que, en 1812, aceptó desempeñar la doble función de Director del Gabinete de física de la Fundación Teyler y Secretario de la "Hollandsche Maatschappij der Wetenschappen" (Sociedad Holandesa de Ciencias), él continuó a Leyden como profesor extraordinario, entregando su aporte como docente las mañanas de los lunes por el resto de su vida.
La transformación de Lorentz deja la forma de las ecuaciones de Maxwell sin alteración -invariante- como la transformación de Galileo deja sin modificación la forma de las ecuaciones newtonianas. La primera asegura, pues, en los sistemas móviles, la conservación de las leyes del electromagnetismo, como la segunda, la de las leyes de la mecánica.
Empero, por una diferencia importantísima, la transformación de Lorentz implica una consecuencia completamente extraña a los postulados básicos de la mecánica newtoniana: la distancia entre dos puntos y la duración de un acontecimiento dado no tienen los mismos valores en dos sistemas uno fijo, otro dotado de movimiento.
Hendrik Antoon Lorentz, recibió, en el año 1902, el Premio Nobel en Física, compartido con un discipulo suyo, Pieter Zeeman, quién había hecho las verificaciones experimentales de la teoría de Lorentz sobre la estructura atómica, demostrando los cambios que producen los efectos de un campo magnético fuerte sobre las oscilaciones de las longitudes de onda de la luz.
Autores: Luis Guillermo reyes flores, Denisse Abigail Cabello García, Paul Allí Regis Alonso